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SE REALIZÓ EL PRIMER ENCUENTRO DEL CICLO DE DIÁLOGOS «CUIDAR EN COMUNIDAD EN AMÉRICA LATINA»

Con la presencia de más de 40 participantes de toda la región, el miércoles 2 de septiembre se realizó el primer encuentro del Ciclo, cuyo tema fue «Los cuidados comunitarios y su relación con la organización social del cuidado»
En un espacio virtual se dieron cita más de 40 integrantes de organizaciones sociales, feministas y especialistas vinculadxs a los cuidados comunitarios de distintas ciudades de México, Guatemala, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay, Colombia, Costa Rica, Honduras, Venezuela, Chile, Ecuador y Argentina.
Como señaló en su saludo Silke Staab, representante de ONU Mujeres, “los cuidados comunitarios en América Latina llevan muchas décadas armando estrategias colectivas para gestionar problemas de los territorios”. Y Fernanda Montiel, asesora regional de Alianza Global por los Cuidados, agergó que hay que “apostar a abrir nuevos espacios, especialmente sobre cuidados comunitarios y cuidados ambientales”, una agenda que está en construcción, vinculada a la economía feminista.
El Ciclo de Diaólogos fue concebido como un espacio para poner en común experiencias, reflexiones y demandas sobre los cuidados comunitarios, dada la diversidad de experiencias que existen en la región. Por eso la propuesta incluyó dos presentaciones disparadoras o “provocadoras” antes de abrir el espacio a la participación de lxs asistentes.
Norma Sanchís, directora de la Asociación Lola Mora, se centró en el trabajo que viene haciendo desde hace décadas ALM respecto a los cuidados, entendidos como una necesidad (tanto para recibir como para dar) para todas las personas a lo largo de la vida, y no exclusivamente de las personas dependientes en alguna medida. Y habló de los cuidados comunitarios específicamente. “Nosotras nos concentramos en organizaciones que se autogestionan y surgen desde las bases por iniciativa de la propia comunidad”, señaló, diferenciando estas experiencias de otras que pueden estar promovidas desde afuera de la comunidad, desde el Estado, fundaciones o iglesias.
Estas acciones colectivas se basan en el trabajo no remunerado que refuerza la división sexual del trabajo: 8 de cada 10 integrantes de estas organizaciones son mujeres. Desde su punto de vista, esta es quizás la mayor limitante de estas experiencias, y será tema del próximo encuentro. Sin embargo, dijo Norma Sanchís, “el principal valor es que logran desprivatizar los cuidados: sacar toda la responsabilidad que cae en el ámbito cerrado de la familia”.
La fundación Procomum de Brasil tuvo a cargo la segunda presentación disparadora. ”El cuidado comunitario es resistencia a la mercantilización de todos, al individualismo, a la violencia generalizado, al aislamiento. El cuidado colectivo es además una forma de poder construir otro mundo posible”, dijo Georgia Nicolau, fundadora y directora ejecutiva de la fundación.
En ese sentido, su compañera Luiza Xavier remarcó la importancia de estas formas de organización colectiva «en la lucha contra el racismo». Además representan un modelo de redistribución de los cuidados. “Entender ese cuidado comunitario y rastrearlo es tener evidencias para ver cómo las comunidades hacen esa co-responsabilización”, dijo.
Estas presentaciones dieron lugar a que participantes de distintos países contaran sus experiencias en la organización colectiva de cuidados frente a distintas problemáticas.
Así relató María Elena Donadío, de La Poderosa, Panamá, cómo junto a sus compañeras organizaron una liga de fútbol para niñxs y adolescentes que quedaban solos mientras sus madres trabajaban. La Poderosa está presente en muchos países de la región, y desde la ciudad de Buenos Aires, Maricela Escalante detalló la distribución en asambleas que sostienen comedores, bachilleratos, clubes de fútbol, cooperativas de trabajo y muchas otras actividades comunitarias.
Michelle López contó la experiencia de la organización Mujeres Mexiquenses Unidas por Ecatepec (Colectiva MMUE) de México, creada en 2020 con el fin de rescatar espacios públicos que ofrecieran mayor seguridad a las mujeres.
Mayra Aráoz, de Mendoza, Argentina, es parte del Movimiento Nacional Campesino Indígena Somos Tierra y contó cómo, desde hace 20 años, tomó fuerza al interior del movimiento la presencia feminista, para centarse en la soberanía alimentaria, el acompañamiento de mujeres y diversidades en situaciones de violencia y la gestión de problemas ambientales, siempre presentes.
Thays Parfait, en representación de la Alcaldía de San Miguelito, dio a conocer la prueba piloto que se está realizando en ese distrito panameño, de la implementación de la Ley de Cuidados, y que apunta a las poblaciones vulnerables.
La participación de personas de territorios tan distantes dio por resultado una rica muestra de la diversidad de actividades que se realizan de manera colectiva en la región. Mae Marcia, afroindígena brasileña, integra el Movimento das Mulheres nas Ilhas de Belém (MMIB), «un territorio deonde las políticas públicas no llegan» y por eso los cudiados colectivos se vuelven una estrategia de supervivencia y resistencia. Las mujeres de la MMIB llevan adelante la farmacia viva, los jardines productivos con fines medicinales. Sarahí González integra «Viajando y Acompañando», una organización nómade que promueve la creación de espacios de cuiaddo desde una mirada arte terapéutica y popular.
«Parimos el cuidado del barrio en todos los ámbitos donde la ausencia del Estado se hizo presente», dijo Marina Joski de Barrios de Pie, una organización argentina que da respuesta a la emergencia alimentaria, además de múltiples problemáticas. «Los cuidados comunitarios producen riqueza que debe ser reconocida por los Estados».
El Movimiento de Trabajadorxs Excluidxs también tiene una larga historia en Argentina. Natalia Zarza contó cómo nacen las prácticas de cudiados comunitarios alrededor de la olla popular, y se van expandiendo abrazando las necesidades de los barrios, con antividades como acompañamiento pedagógico para niñxs, centros de recreación y aprendizaje para cartonerxs, entre muchas otras. «Son trincheras de cuidado que sostienen la vida», dijo, y esa expresión representa a cada una de las experiencias compartidas en este primer encuentro.
El próximo encuentro será el 16/9 y su tema será «Las trabajadoras comunitarias: estereotipos de género, organización colectiva y liderazgos».
